Es la parte alta de una bodega al oriente de la Ciudad de México, donde se mezcla el calor de la mañana con la temperatura de quienes practican Jiujitsu, un arte marcial japonés, de entre ellos destaca un hombre por su uniforme en color rojo, cinta negra y pies descalzos. Estamos en los Estudios Hernández de Jiujitsu.

Se trata de Miguel Anaya Espinosa, profesor del grupo, el que saluda con un fuerte apretón de manos. Hombre mayor al 1.70 de estatura, tez morena clara y mirada recia quien a través de su voz clara y directa da órdenes para el siguiente ejercicio, al tiempo que enfoca su atención hacia uno de sus alumnos debido a que realizará un importante examen en los próximos días.

Se escuchan gritos de “dolor que se disfruta” por la serie de ejercicios aplicados al cuerpo; en tanto, el Sensei Miguel,  como también es conocido, camina seguro sobre las colchonetas o tatami, al tiempo que observa y corrige, mientras todos los demás escuchan.

Minutos después, da indicaciones para que sus alumnos continúen la clase en un rincón, debido a que dará inicio una exhibición de técnicas de proyecciones, barridas derrives  y para la defensa personal que podrían ser aplicadas por mujeres y niños ante situaciones determinadas.

Varios minutos después con el sudor recorriendo su rostro y jalando aire para reponerse de la intensidad de los ejercicios, decide concluir la sesión especial para sentarse en el centro de su salón o dojo que, como él menciona, ha sido su segunda casa desde hace 34 años, y así, dar inicio a la entrevista.

Quien actualmente se desempeña como Vicepresidente de la Federación Mexicana de Jiujitsu A.C. (FMJJ) recuerda que comenzó la práctica del Jiujitsu a la edad de 20 años, en el año de 1980, en busca de una disciplina que le ayudara a su defensa personal, así como mantener una disciplina mental.

Con añoranza, refiere que su primer contacto con este tipo de arte marcial fue en el dojo que se localizaba en la calle de Belisario Domínguez, en el Centro de la Ciudad de México, el cual era dirigido por Daniel F Hernández, nombre emblemático de toda disciplina, que este personaje es considerado el Padre de las Artes Marciales en México, por lo que se hace referencia a él como Sosai (iniciador, introductor), y de quien Sensei Miguel recuerda como un maestro muy especial, inclusive, en seleccionar a la gente que iba a sus clases, pese a que cobraba, explica.

Recuerda que ese primer encuentro fue ríspido y tras platicar de forma breve con  le sugirió con ironía que mejor acudiera a un centro de entrenamiento cercano a su domicilio, que en ese entonces era por el metro Pantitlán, y no ahí.

Pese a este comentario, Anaya Espinosa se presentó al siguiente día con un uniforme en color negro, muy diferente al de los demás alumnos que era en blanco.

“Me presente así para llevarle la contraria, fue una especie de debate en los años subsecuentes, por lo que al paso del tiempo me fue tomando cariño”, recordó.

“Fue bien pesado, me duro el dolor de domingo a miércoles, me repuse el jueves, llegó la clase del domingo y nuevamente el lunes a miércoles dolor”, ¿porque regresó ese primer domingo se les cuestiona? porque era todo un reto para mí, responde.

Gracias a esa determinación, Sensei Miguel logró ser el primer  mexicano graduado como Cinturón Negro San dan, en Jiu Jitsu Japones, por el precursor de las artes marciales en el país.

Mientras escucha el paso de vehículos fuera del centro de entrenamiento, comenta que actualmente  su carrera le ha logrado obtener el 5°. Dan en Jiujitsu Japones Tradicional, Fighting System, Duo System y Ne Waza  System, otorgado por la Jiujitsu  International  Federation.

Para estos momentos, su tono de voz es alegre y asegura que el Jiujitsu es un arte marcial que posee movimientos de defensa personal que pueden ser aprendidos y aplicados por hombres, mujeres y niños, así como personas de la tercera edad, lo que les puede ayudar en estos tiempos de violencia por lo que es una buena oportunidad  para conocerlo y practicarlo.

Al hablar de defensa personal, recordó que la única ocasión que ha tenido hacer uso de  sus conocimientos marciales fue hace años, en una ocasión en que al salir de la estación Merced de la Línea 1 del Metro, donde acudió a comprar dulces, se le hizo fácil caminar por donde no había gente, y para su mala suerte fue detectado por un grupo de cinco personas que lo esperaban metros adelante para asaltarlo.

“Cuando me topo con ellos de frente, dos de ellos se abren lateralmente para abrazarme, uno me extiende la mano para saludarme y los otros se preparan para atacarme; pero actuó con naturalidad, cuando ya los tengo casi enfrente, evito el agarre con una salida que a la vez bloquea los abrazos de los otros tipos; doy dos pasos largos, y sigo caminando. No corro y los cuates estos se quedaron riendo, porque no supieron que hacer en ese momento, entonces no tuve que utilizar la fuerza sino nada más la salida”.

“En esa ocasión no utilice la fuerza, sólo la defensa”, dice orgulloso y con una sonrisa en sus labios.

Ya han pasado varios minutos que inicio la conversación, pero él continúa en una sola posición, con calma responde cada una de las preguntas, esa calma que seguramente le ayudo a evitar aquel asalto y que hoy la repasa segundo por segundo.

A su alrededor continúan sus alumnos esforzándose en realizar de la mejor manera cada uno de los ejercicios indicados, en tanto que Sensei Miguel reconoce una gran lección, ayuda y fortaleza que le ha dado el Jiujitsu para ganar una batalla sumamente difícil en su vida, de la que no sabía cómo la salvaría, pero de la que ha logrado sobreponerse con la filosofía de este arte marcial.

“Esta situación me llevo a una etapa de tensión,  de miedo, de ansiedad. En tres días no pude dormir, baje hasta siete kilos de peso ene se tiempo”, comenta.

Aunque este estado a su salud lo detectó desde hace tres años, relata, no le dio importancia al pensar que sería algo pasajero.

“¿Pueden imaginar una persona de mi edad, que ha estudiado las artes marciales 34 años seguidos, que tiene el grado que tengo, las credenciales internacionales que me acreditan como un arma mortal, instructor de militares y policías, que tuviera miedo de salir a la calle?… parece una incongruencia, pero así sucedió”.

“Es un caso muy complejo, y lo único que queda es ser muy disciplinado en la salud, en el deporte. Yo no tengo ningún vicio, y antes de este hecho, pensé que haciendo deporte, estudiando y trabajando nunca iba a padecer de ninguna enfermedad; sin embargo, no fue así por un descuido o por algo que estoy asimilando”

Tal vez fue debido a que la alimentación no es natural, de que el tráfico en la ciudad es desesperante, por la contaminación, la inseguridad y todo ello reunido de pronto en un momento que nos hace sentir ansiedad. En algunas ocasiones lo controlamos, en otras es necesario la ayuda de un profesional, debemos saber cuándo pedir ayuda”.

En este punto Sensei Miguel respira profundo y retoma su fortaleza para comentar que el practicar jiujitsu e impartir sus clases ha sido parte esencial que le ayudó a retomar su vida y ser el Miguel que era antes.

“Porque pasas por una etapa de crisis y luego debes regresar a lo que eras, con base en el jiujitsu estoy regresando a lo que era porque te ayuda a mantener el equilibrio mental, la fuerza, la seguridad, cosa que si te quedas lamentando en el sillón de la casa envejeces, te pones más tenso y nervioso”.

El Jijujitsu, dice, es un aliciente para salir adelante, actualmente no deja de acudir al dojo además de asistir a sus tratamientos con especialistas.

Se da una breve pausa y se le plantea la siguiente pregunta: ¿cómo le agradaría que lo recordaran tras su partida?

Cruza la mirada con el fotógrafo, hay un pequeño silencio, pasa saliva, mira de frente y responde:

“Como un buen maestro. Como una persona que enseña, que no lástima a sus alumnos, porque hay muchos pseudo maestros que creen que lastimando a sus alumnos están enseñando bien”.

“Yo creo que eso está mal porque desvirtúan el arte marcial, nosotros estamos aquí como maestros para enseñarlos para guiarlos, y si la suerte nos favorece, se nos considere como un segundo padre, tal como nosotros consideramos al profesor Daniel Hernández, porque supo guiarnos”.

“Aquí es sembrar una semilla, para que el día de mañana aquellos alumnos me recuerden con ese honor, con esa simpatía que tenía mi profesor”.

Antes de terminar la charla, Sensei Miguel comentó que ese mismo espíritu es el que desea transmitir en cada una de sus clases, donde la disciplina y esfuerzo se mezclan con un ambiente de cortesía y amistad entre todos los asistentes a cada clase.

Con este objetivo, Sensei Miguel Anaya Espinosa se despide y regresa al tatami.

 

 

6 Comentarios

  1. Aunque pase el tiempo, leo y vuelvo a leer la entrevista y no puedo evitar sentir lo que transmite a través de sus palabras, yo que diario convivo con el desde hace 33 años, solo puedo decir que es un Sensei excelente.

  2. excelente personal, lo conozco del trabajo y si aplica y comparte su conocimiento con la gente que lo rodea. un saludo y felicidades. lic.

  3. Agradecemos a Sensei Miguel Anaya Espinosa su dedicación y profesionalismo al impartir sus clases, lo cual nos estimula a todos en Estudios Hernández a alcanzar la excelencia personal y también en la práctica de Jiu Jitsu, También agradecemos su amistad y le deseamos a él y a su familia lo mejor de lo mejor. También tenemos presente a nuestro Sensei Adolfo Trejo,. Gracias a estos maestros es un hecho que Estudios Hernández siga vivo y con la enseñanza, tradición y prestigio que Sosai Daniel F. Hernández forjo.y que estas características de Estudios Hernández siguen creciendo. Saludos. René Céspedes Ayala.

  4. Un gran profesor y un gran ser humano, recuerdo como si fuera ayer cuando lo conocí, con 17 años de edad llegué a aprender con Sosai Daniel F. Hernández, el Sensei Anaya siempre tuvo a bien ser un impulso para ser cada vez un mejor practicante, Junto con Sensei Juan Chávez fueron para mi parte esencial para no aflojar nunca mi intensidad de entrenamiento, y gracias a su gran apoyo y con la enseñanza de mi Sensei Sosai Daniel F. Hernández me convertí en la persona que soy ahora y viviré agradecido por siempre.
    Yoroshiku Onegaishimasu Sensei Miguel Anaya!!

  5. No manchen! me sacaron una lagrima, no entrevistaron a un maestro, entrevistaron al ser humano que hay atrás del maestro, felicidades!! me llego al corazón….”cortesia y amistad” en el entrenamiento, disculpen pero QUE CHINGONA entrevista

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