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Con una gran asistencia respondió la comunidad judoka para participar en la Copa Politécnico Prof: Juan Ángel Tavizón Ríos, con lo que los judogis blanco y azul se hicieron presentes por tercera ocasión en la casa de los Burros Blancos de la Unidad Profesional Zacatenco.

El Gimnasio de Exhibiciones “Edel Ojeda Malpica” fue el escenario que se convirtió en un gran dojo que congregó a más de 200 participantes, todos con el deseo de demostrar y probar sus conocimientos en la competencia nacional de Judo que realiza la Asociación de la especialidad en el Instituto Politécnico Nacional (IPN), la cual se busca quede institucionalizada gracias a la importancia que ha cobrado y en homenaje al iniciador de este arte marcial en este centro de estudios.

Esto mismo quedó demostrado una vez más, al darse el hecho de que a la convocatoria acudieron las asociaciones de los estados de México, Aguascalientes, Chiapas Hidalgo, Tamaulipas, Veracruz, Puebla y Guanajuato y Distrito Federal, así como de la UNAM, tanto de la asociación como de las diferentes escuelas preparatorias y los mismos anfitriones, entre otras organizaciones.

Todos ellos se dieron cita desde temprana hora para el registro de participantes, calentamiento y últimos consejos de parte de entrenadores, amigos y padres de familia, quienes no dejaron de atender a sus hijas e hijos para que salieran con todo a pisar el tatami.

Martín Santacruz Gámez, presidente de la Asociación de Judo del IPN y organizador del evento, se dijo sorprendido y agradecido por la gran respuesta a este evento donde por el espacio que en un inicio estaba compartido se tuvo que ampliar para dar cabida a todos los competidores.

Así arrancó el evento, el cual empezó por los más pequeños de edad, quienes fueron llamados por nombre y escuela para que se presentaran en su área, en ocasiones sin poder ocultar su nerviosismo y sin dejar de calentar las extremidades, pero con el apoyo de sus entrenadores sentados a la orilla del tatami, listos para dar indicaciones.

Fue así como un combate tras otro, los competidores entraron a su área con la debida etiqueta y protocolo, frente a frente para hacer su reverencia, escuchar las indicaciones del réferi, para enseguida colocarse en guardia para buscar el punto débil del contrincante, buscar agarrarlo de la solapa y derribarlo para logar hacer un ippon y obtener el gane.

Sin embargo, no siempre fue fácil, ya que no hubo contrincante que se resistiera a perder su turno, al resistirse y defender para evitar llegar al piso ser el perdedor.

Pero como en cada uno de los encuentros, la habilidad y experiencia fue determinante para que el árbitro señalara al ganador, para que entonces ambos competidores hicieran una reverencia  nuevamente con respeto a su contrincante, para terminar en un abrazo felicitándose por su trabajo o triunfo, sin perder de vista la competencia y el juego limpio que siempre debe haber sobre el tatami.

 

Fotos: JaRoCe/EnDiAr/FaSaVa

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