Fabián Salazar Vázquez

Tener una alimentación adecuada es sumamente importante, y como en casi todo, existen ciertas creencias que pueden ser peligrosas ya que se vinculan directamente con la salud, por lo cual es necesario consultarlas con información científica para informar de manera correcta a la población, además de que es indudable que toda dieta saludable depende de cada persona, sus actividades, género y etapa de la vida en que se encuentre; revisaremos algunos de mitos a la luz de los más recientes descubrimientos de la ciencia.

Un jugo toronja  en ayunas quema las grasas. No, ayuda a eliminarlas. Cualquier fruta cítrica que tenga fibras (kiwi, fresa, limón, toronja o naranja) ayuda a que la vesícula funcione mejor, y elimine las grasas a través del intestino.

La manzana limpia los dientes. La manzana no puede reemplazar la pasta dental, pero al contener poco azúcar no favorece la formación de los microorganismos que provocan las caries.

Las aceitunas están prohibidas en las dietas para bajar de peso. No. Las aceitunas pueden usarse como equivalentes en lugar de una cucharada de aderezo  (que equivalen a 10 g y 100 calorías), pueden comerse 18 aceitunas.

 El helado es digestivo. Se sabe que los cítricos, y en especial el limón, ayudan a una mejor función vesicular, así, un helado de limón después de las comidas ayuda a que la vesícula trabaje mejor. Pero otros helados no aportan ningún beneficio digestivo y, en algunos casos, incluso, pueden perturbarlo.

 Los productos light no engordan. No necesariamente. Light o diet significa que el producto está reducido en alguno de sus componentes: grasas, azúcares o sales, lo cual no siempre indica que aporten menos calorías. De cualquier forma, por más light que sea el producto, si se consume en abundancia engorda.

 Una manzana por día aleja al médico. Sí contribuye, disminuye los niveles de colesterol sanguíneo, aporta potasio, vitaminas C y E y aumenta las defensas del organismo.

 La lechuga previene el cáncer. Ayudan a disminuir el riesgo. Las diferentes clases de lechuga y verduras de hojas verdes contribuyen a disminuir el riesgo de cáncer, en especial el de estómago y puede reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, los infartos y las cataratas gracias a su contenido de vitaminas C, E y carotenos, especialmente alto en las hojas más externas.

 La espinaca da fuerza. Sí, pero no tanto como se cree. Por un error de transcripción en un informe científico se le adjudicó diez veces más hierro del que en realidad contiene (23 mg cada 100 g) y Popeye hizo el resto.

 Hay que tomar por lo menos 2 litros de agua por día. Si, Cuando aumenta la proporción de agua en el organismo mejora el funcionamiento de los riñones y se incrementa la capacidad de desintoxicación y de defensa.

 La lenteja es la carne de los pobres y de los vegetarianos. Sí, es tan nutritiva como la carne, pero sólo cuando se la combina con arroz, cebada o trigo, de esta forma, todas las leguminosas (lentejas, garbanzos, frijoles) son una buena fuente proteica y energética.

 El potasio es bueno para los hipertensos. Sí, regula los niveles de líquido en el organismo ayudando a eliminar el exceso de sodio, evitando que suba la presión arterial el potasio lo encontramos en frutas secas,  plátanos y vegetales de hoja, preferentemente crudos, y en la papa cocinada con todo y su cáscara.

 La papa no tiene valor nutritivo. No es cierto. La papa es riquísima en potasio, almidón y vitamina C.

 Es bueno consumir yogur cuando se toma antibióticos. Sí. Los antibióticos destruyen la flora intestinal y los lactobacilos del yogur la reconstituyen.

 La sal engorda. La sal no engorda, al igual que las vitaminas y los minerales, no aporta calorías, pero sí favorece la retención de líquidos.

 La fruta engorda más si se come como postre. No. Como cualquier otro alimento, engorda sólo si se come en exceso, puede ingerirse en cualquier momento del día; es más, hoy sabemos que la vitamina C que contiene la fruta permite, al ser comida como postre, una mayor absorción del hierro que provee un plato de carne.

 El pan tostado engorda menos que el pan fresco. No. Una rebanada de pan de 50 calorías va a seguir teniendo 50 calorías aunque se tueste, la diferencia es que va a pesar menos por la evaporación de agua, el tostado tiene además la ventaja de hacer más digestivo el almidón del pan.

 El puré de ciruelas es laxante. Sí. Las ciruelas, ya sean en puré, frescas o desecadas, tienen una sustancia que contribuye a la contracción del músculo intestinal y por lo tanto alivian el estreñimiento.

 El té de tila es sedante. Sí, al igual que la valeriana o passiflora, produce un efecto relajante, aplaca y disminuye la angustia.

 La gelatina no engorda. Depende. Si es dietética prácticamente no tiene calorías, pero si es una gelatina común, saborizada, posee 60 calorías por porción.

 El azúcar morena engorda menos que el blanco. No hay diferencias significativas. El azúcar (no refinado) tiene apenas un poco menos de calorías que el blanco (hidratos de carbono puros), pero aporta algo más de vitaminas y minerales ya que es totalmente natural.

 Las frutas y verduras ayudan a reducir el colesterol. Todo lo que tenga fibras va a ayudar a bajar el colesterol: panes integrales, legumbres, cereales integrales, elote: frutas y verduras en general.

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