Por Paty Olaco

Aunque hoy en día el consumo de sal se ha satanizado y retirado de la mesa de los restaurantes, lo cierto es que consumirla con moderación resulta benéfica para la salud, porque ayuda a prevenir los desórdenes por deficiencia de yodo en la población, tales como retraso mental y bocio endémico, es decir el crecimiento de la glándula tiroides.

La sal, denominada científicamente como cloruro de sodio, es básica para el correcto funcionamiento del organismo, para el disfrute de los sabores y como conservante natural. Además, la sal también desarrolla un importante papel en el ámbito industrial como materia prima de infinidad de procesos de fabricación.

Como vemos, la complejidad de sus usos la convierte en un incomparable bien social. Lo importante es consumirla con moderación.

De la sal, de acuerdo con la nutrióloga Mariana Larraguivel, adscrita al hospital Juárez, se obtiene el sodio que nuestro cuerpo necesita para poder funcionar correctamente. Las consecuencias vienen cuando se consumen más de 5 gramos de sal al día, pues si se rebasa esta ingesta se originan problemas como retención de líquidos y presión arterial alta, así como osteoporosis, pues la sal  incrementa la pérdida de calcio por la orina.

La cantidad de sal recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de 3 a 5 gramos diarios.

Mientras más sal se consume también se consumen más calorías, porque la sal provoca sed y esta se trata de eliminar ingiriendo bebidas gaseosas.

En el caso de los deportistas de alto rendimiento el consumo de sal debe ser de 5 a 7 gramos, porque el sodio se elimina con el sudor y por consiguiente se debe de reponer.

En algunas ocasiones los deportistas reponen la sal con bebidas isotónicas, sin embargo, éste tipo de bebidas no son recomendadas para cualquier persona, porque estaría ingiriendo más sodio del que su cuerpo necesita.

Las personas que realizan ejercicio recreativo no necesitan de bebidas rehidratantes, lo único que deben hacer es ingerir agua natural.

En la alimentación, lo recomendable es que cuando se cocinan huevos con jamón ya no se agregue sal pues, el jamón ya contiene sal.

El consumo per cápita de sal es de 6 gramos diarios en México, cifra que supera lo recomendado por la OMS. Así que, sin dejar de consumirla, hay que moderar su consumo y sigamos dándole sabor a la vida.

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