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El Sendero del Discípulo en China… ¿Wushu o Kung Fu?

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El Sendero del Discípulo en China… ¿Wushu o Kung Fu?
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Por Leonel Pedraza González, colaboración especial desde China

Wudangshan, China, agosto 2014.- La palabra Kung Fu realmente quiere decir trabajo duro, práctica constante, gran habilidad, y se aplica no solo a las artes marciales, sino a cualquier actividad donde alguien ha puesto todo su esfuerzo y adquirido un nivel más alto gracias a ello.

Shifu Wang y grupo de estudiantes.

La palabra Wushu(武术)quiere decir arte marcial o destreza marcial, y se aplica a cualquier disciplinal, no solo a las artes marciales chinas.

Recientemente, se ha hecho una diferencia en el mundo de las artes marciales chinas entre el kung fu y el wushu, refiriéndose este último al estilo más contemporáneo y deportivo.

Este es el estilo que vemos en las competencias de Taolu y Sanda, que actualmente se realizan tanto a nivel mundial como nacional, y es el que se ha empezado a promover para ser aceptado como un deporte olímpico.

Como tal, el Wushu contemporáneo se diferencia del Kung Fu tradicional fundamentalmente en que el primero es practicado como un deporte, y  aunque requiere de un altísimo nivel de preparación y destreza, tanto física como mental, no es un arte marcial en sí que sirva directa o exclusivamente para la defensa personal como tal, ya que con el paso de los años ha incorporado muchas acrobacias y movimientos que son complicados y bellos, pero que no tienen ninguna aplicación real para el combate.

Si bien el Wushu tiene un aspecto combativo que se conoce como Sanda, este tipo de combate también es una pelea deportiva y por lo mismo está desprovista de muchísimas técnicas del Kung Fu tradicional que, por su agresividad, no pueden ser empleadas en un evento deportivo.

Por su parte, el Kung Fu tradicional puede ser practicado como deporte, además de que puede estar presente en eventos deportivos en su modalidad de formas tradicionales, las cuales se crearon con base a combates reales y encierran en sí mismas una infinidad de aplicaciones para la defensa personal.

Otra de las grandes y más fundamentales diferencias entre lo que ahora se conoce como Wushu y el Kung Fu tradicional, es que al ser artes marciales cuyos orígenes provienen de templos Budistas y Daoistas, tienen muchas prácticas que no implican el trabajo físico como tal, ya que se debe aprender a meditar y a practicar Qigong; esto es, una serie de ejercicios de respiración diseñados para incrementar  en nuestro cuerpo el Qi, la energía que permea todo el universo, según la tradición china.

Estos estilos de kung fu tradicional son artes marciales en las que su principal enfoque no es el deporte o la competencia, sino que a través de su práctica uno debe entrenar el cuerpo, la mente y el espíritu, para obtener una vida más sana, pacífica y, en general, armoniosa con la naturaleza y con el mundo que nos rodea, es una forma de conocernos a nosotros mismos y mejorarnos como seres humanos.

Dentro del Kung Fu tradicional existen una infinidad de estilos, siendo sus dos grandes ramas el estilo de Shaolin (Budista) y el estilo de Wudang (Daoista).

Al estilo Shaolin se le conoce como un estilo externo o waigong ( 外功), ya que su entrenamiento se enfoca principalmente en desarrollar la fuerza y la velocidad, mientras que al estilo de Wudang se le conoce como un estilo interno o neigong (内功), donde su entrenamiento se enfoca en desarrollar la suavidad y una combinación de velocidad y lentitud.

En China existe un famoso proverbio que dice: » Honra el puño del norte (SHAOLIN) y respeta el puño del sur (WUDANG)».

 

Fotos: Leonel Pedraza González

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El Sendero del discípulo/Misticismo y energía del camino del Dao (Especial desde China)

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El Kung Fu Daosita de Wudang es todo lo que las historias cuentan, está lleno de un misticismo y energía proveniente del camino del Dao que sólo puede entenderse cuando se practica.
El Kung Fu Daosita de Wudang es todo lo que las historias cuentan, está lleno de un misticismo y energía proveniente del camino del Dao que sólo puede entenderse cuando se practica.

Por Leonel Pedraza González, colaboración especial desde China

Wudangshan, China, agosto 2014.- El Kung Fu Daosita de Wudang es todo lo que las historias cuentan, está lleno de un misticismo y energía proveniente del camino del Dao que sólo puede entenderse cuando se practica.

Ahí pasé diez de entrenamiento, para luego continuar mi recorrido por la región de Zhong Guo, el  maravilloso «Reino del Centro» como  lo llaman los chinos…

La práctica del Kung-Fu es la actividad que más tiempo he realizado en toda mi vida, y creo firmemente que esta disciplina y tantos años de esfuerzo han sido fundamentales para obtener logros en todos los aspectos de mi vida, no solo en las artes marciales.

En realidad, tenía un tiempo ya coqueteando con la idea de dedicarme de lleno a esta disciplina y forma de vida, pero las ataduras económicas, sociales y la comodidad obtenida siempre son algo difícil de dejar.

Luego de mi regreso de este viaje, en México no podía dejar de pensar en mis  experiencias en Wudangshan, y entre los horarios demandantes de mi trabajo y los compromisos sociales, casi no tenía tiempo de entrenar en mi escuela de la ciudad,  así que la frustración se acumuló día con día.

Así pasaron seis meses desde mi regreso de China, en este tiempo varios factores se conjugaron para permitirme imaginar que podría ir a estudiar a China por un largo tiempo. Y precisamente, fue «Yuanfen» o el destino como le llaman los chinos quien me indicó lo que debía hacer.

Pero, una vez que tomé la decisión de dejarlo todo para viajar y quedarme en China, fue que comenzaron los contratiempos, entre ellos, conseguir a alguien que rentara un cuarto del departamento donde vivimos y así poder compartir la renta y los gastos.

Aunque ya tenía dinero ahorrado desde años atrás, todo se redujo casi a la mitad al comenzar los gastos de visas y preparativos; pero aun así, la suerte seguía de mi lado y todo quedó solucionado.

Creo que gran parte de todo está en tener una actitud positiva ante los contratiempos. Esto, en mi caso, me ha ayudado, y aunque no siempre es la solución, por lo menos ayuda a mantener la mente clara y encontrar otros caminos. Es como un combate donde “el que se enoja pierde”.

Con esta mentalidad, fue que se dio que todo estuviera listo, siendo a la vez el momento de hablar con mi jefe en el trabajo que desempeñaba, y hacerle saber mi decisión.

Trabajaba en un estudio de audio publicitario, el ambiente de trabajo era bastante bueno y mi jefe es una persona muy abierta que sabe escuchar, así que fue un poco difícil para mí renunciar.

No siempre se puede contar con jefes así, pero al escuchar mis inquietudes, él me dijo que aunque no le gustaba la idea de que me fuera, me daba sus mejores deseos, y aunque todo estaba funcionando como reloj, a mi alrededor, siempre hay una parte de uno mismo que teme y augura lo peor, y conforme pasaban los días, esa parte crecía y se hacía más presente.

El miedo a lo desconocido es un terrible enemigo que nos puede paralizar completamente, o incluso, convertirnos en alguien malvado, por eso siempre me han gustado los torneos de combate, más que una pelea de fuerza o técnica contra otro, más que una lucha por ganar, para mí siempre ha sido un enfrentamiento conmigo mismo y mis miedos.

El miedo a lo desconocido, el tiempo que transcurre desde que uno se inscribe hasta que entra  al área siempre ha sido de mucha tensión y miedo, mi mente da vueltas y muchas veces pienso  que no es necesario demostrar nada y que no necesito combatir, pero es tan solo el miedo que habla, porque una vez dentro de esta área, uno debe de tomar las riendas del cuerpo y la mente para hacer aquello para lo que entrenamos.

Si el miedo nos paraliza perdemos. Si el miedo nos sobrepasa y se convierte en enojo perdemos. Si tomamos nuestro miedo y lo enfrentamos con la seguridad que nuestro arte marcial debe de darnos, ganemos o perdamos el combate, seremos vencedores. Lo mismo aplica para todos las aspectos de la vida.

Ahora ya han pasado muchos meses desde que llegue a vivir a Wudangshan, y la cantidad de experiencias, amistades y conocimiento que he adquirido han hecho que esta decisión sea sin duda la mejor de mi vida.

El Kung Fu Daosita de Wudang es todo lo que las historias cuentan, está lleno de un misticismo y energía proveniente del camino del Dao que sólo puede entenderse cuando se practica. Por ahora, mi intención es ser aceptado oficialmente como discípulo de Shifu Wang, y así,  espero que cuando regrese a México pueda transmitir este conocimiento a muchas personas y  ayudar a esparcir esta maravillosa tradición Daoista en nuestro país.

 

Fotos: Leonel Pedraza González

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