Aunque se tiene la falsa creencia de que personas que padecen asma están limitadas a realizar actividades físicas o deportivas, esto no aplica para aquellas que deseen incursionar en las artes marciales, ya que además de aprender una técnica de autodefensa son ideales para mantenerse en forma a cualquier edad, sin ningún efecto negativo.

El asma es una enfermedad crónica que provoca ataques recurrentes de disnea y sibilancias, durante los cuales el revestimiento de los bronquios se inflama provocando que las vías respiratorias se estrechen y por lo tanto el aire no fluye de forma adecuada. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo se calcula que este padecimiento lo sufren 235 millones de personas, principalmente niños.

De acuerdo a un artículo publicado en la American Academy of Allergy, Asthma and Immunology, indica que entre las diferentes actividades físicas y deportivas que las personas con asma pueden realizar sin riesgo se encuentra las Artes Marciales, ya que su práctica no ejerce la suficiente presión en el pecho que pueda poner en riesgo la salud del practicante.

El realizar movimientos cortos, que lleven a una estabilidad corporal, concentración, fortalecimiento corporal, acondicionamiento físico y meditación, son los ideales  para quienes viven con asma.

Aun con ello, se indica, debe tomarse en cuenta que el tiempo máximo recomendable para realizar algún ejercicio intenso continuo por personas que padecen asma, debe ser menor a seis minutos, ya que pasado este tiempo, se puede provocar insuficiencia respiratoria, por lo que lo ideal es mantenerse en series o combates cuya duración sea menor a este tiempo.

Las formas, series y combates cortos pueden ser una buena opción ya que permite a los asmáticos realizar descansos periódicos; en el caso de los combates individuales también son muy recomendables porque su duración es menor a seis minutos.

Previo a realizar algún arte marcial, los especialistas también recomiendan solicitar la opinión un médico especialista, explicando el tipo de ejercicio que se pretende practicar y el tiempo. Así como también seguir al pie de la letra las indicaciones de los doctores.

También es importante informar al entrenador y a los compañeros de la enfermedad para que estén preparados en caso de emergencia.

Por último, se debe permanecer atento a las señales del propio cuerpo. Las personas que llevan muchos años conviviendo con la enfermedad son capaces de predecir cuando empiezan a sentirse mal.

 

Fuentes: https://www.aaaai.org/home.aspx,  https://goo.gl/qM14N8

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