Por Leonel Pedraza González, colaboración especial

(1ª parte)

 

Wudangshan, China, agosto 2014.- Mi nombre es Leonel Pedraza González, nací en la Ciudad de México el 30 de septiembre de 1979, mi primer encuentro con las artes marciales fue a los cinco años de edad, cuando mis padres me inscribieron en una academia de Tae Kwon Do. Aunque después de aproximadamente un año,  decidieron cambiarme a una academia de Kung Fu que pertenecía a una familia de mexicanos con ascendencia china.

Esta academia no estaba publicitada en ninguna parte, pues era como tradicionalmente solían ser las escuelas de Kung Fu en China, más que un negocio, era una cuestión de honor y cultura, una tradición familiar. En esta academia pase un año después de lo cual llegó un instructor chino llamado, Chi Xia Ming, o Pedro, como lo conocimos los mexicanos. Él fue nuestro maestro durante cinco años, y bajo su tutela comencé a aprender Wushu, hasta que tuvo que regresar a China por la enfermedad de su padre.

Poco tiempo después, la familia dueña de la escuela se mudó de ciudad y la escuela cerró sus puertas. Durante el siguiente año, uno de sus alumnos, David Serfati, abrió una academia y así pude continuar mis estudios.

Lamentablemente, como suele pasar muchas veces con las academias de artes marciales, los altos costos de rentas y la variabilidad de alumnos ocasionaron que la academia cerrase.

Para finales de este año Vicente Salinas, un alumno del Profesor Armando León Chávez comenzó a impartir clases particulares a un grupo de jóvenes en nuestros hogares; solo así continúe mi práctica de Kung fu durante los siguientes cinco años.

Al cumplir 19 años de edad, comencé a estudiar la universidad y trabajar por las tardes, razón por la cual tuve que dejar a un lado mi entrenamiento, aunque siempre traté de continuarlo cuando encontraba tiempo libre, pero sin un verdadero maestro esto fue realmente complicado.

Esto fue así hasta que, al terminar mi carrera en 2005, cruce las puertas de la Academia de Ho Hok y Wing Chung del Maestro Abraham Gandhi, donde pasé los siguientes siete años entrenando Kung Fu tradicional, Wushu y Wing Chung.

Así transcurrió mi aprendizaje hasta octubre de 2012, cuando viaje a China para cumplir mi sueño de toda la vida, y fue como llegue a la localidad de Wudangshan, en la provincia de Hubei, a la Escuela de Kung fu Dragongate, donde desde el primer momento pude ver el gran nivel de los alumnos y supe que estaba en una verdadera escuela y un verdadero shifu.

Ahí pasé los siguientes 10 días en entrenamientos, para después seguir con mi recorrido por Zhong Guo, el  maravilloso “reino del centro” como  lo llaman los chinos.  (Continuará…)

 

Fotos: Leonel Pedraza González

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