Artes marciales e infancia… ¿qué edad es la recomendable para mi hij@?

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¿A qué edad es recomendable llevar a mi hij@ a las artes marciales?, esta es una de las preguntas más frecuentes que una mamá o papá se hace cuando busca apoyos en el desarrollo de su hijo, y que de paso ayuden en su crecimiento, la autoestima, entre otros beneficios.
¿A qué edad es recomendable llevar a mi hij@ a las artes marciales?, esta es una de las preguntas más frecuentes que una mamá o papá se hace cuando busca apoyos en el desarrollo de su hijo, y que de paso ayuden en su crecimiento, la autoestima, entre otros beneficios.

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¿A qué edad es recomendable llevar a mi hij@ a las artes marciales?, esta es una de las preguntas más frecuentes que una mamá o papá se hace cuando busca apoyos en el desarrollo de su hijo, y que de paso ayuden en su crecimiento, la autoestima, entre otros beneficios.

Pero, respecto a la edad, si bien dice el dicho que: el que madruga Dios lo ayuda”; también está el otro que reza: no por mucho madrugar se amanece más temprano.

Si queremos orientarnos dentro del patrón evolutivo y desarrollo psicomotriz del niñ@, podemos decir:

Hasta los 3 años, su motricidad se desarrolla de forma central desde las zonas más cercanas del cerebro a las más periféricas (extremidades). Conseguirá caminar y después correr, hasta conseguir un control voluntario y progresivo de su motricidad, y depende de la personalidad del pequeñ@, que pueda ser un tanto dependiente de la madre.

De 3 a 4 años, esta motricidad progresa en cuanto al equilibrio, puede posarse sobre un pie y luego saltar sobre él, y es en esta etapa en que ya puede sostener el peso de la cabeza, por lo que podrá tener mejor equilibrio.

Este es un momento importante. Ya que es cuando es recomendable que  la práctica de una actividad considerada deportiva sea a partir de los cuatro años, siempre y cuando se respeten las necesidades  físicas y psicológicas  del niño, debe tenerse siempre muy presente que hay diferencias entre un niño y otro.

A los 4 años el niño comienza una etapa de pensamiento intuitivo y una fase en la que se estabilizan las relaciones espacio-temporales. Después de haber logrado una maduración del esquema corporal, comenzará a trabajar su organización espacial.

Es entonces cuando, gracias a un arte marcial, el niño pueda mejorar su conocimiento de la distancia, (delante-detrás, arriba abajo, a un lado-al otro, grande-pequeño, dentro-fuera, largo- corto), –acuérdense de Plaza Sésamo–.

A esta edad, aprenderá las distintas formas de desplazarse, mejorará su esquema corporal y se relacionará con otros niños. Pero, mucho ojo, esto se logrará siempre que se enfoquen estos aprendizajes a través del juego, ya que así conseguirá mejorar su desarrollo mental, estabilidad emocional, integración social y conciencia de sí mismo.

Cabe mencionar que toda actividad aparentemente motriz o sensorial, tiene siempre una vertiente emocional e intelectual, el niño o niña es un Todo global; aunque no debemos olvidar que, cada uno de ellos, tiene un modo y un ritmo de aprendizaje al que es necesario adaptarse y conocer; por eso, es importantísimo que el instructor o maestro esté capacitado para el trabajo con niños.

A los 5 años, sus movimientos corporales están asociados, y en conjunto, consigue hacer las cosas con más control y relacionar en su cerebro lo que tiene que hacer y con qué parte del cuerpo. Será el momento de dirigirle hacia movimientos técnicos específicos del arte marcial, siempre a través del juego.

A los 6 años incrementa su agilidad y equilibrio y se establece prácticamente la lateralidad, y es una edad para tenerla muy presente.

Si bien, una disciplina seria ayuda al desarrollar movimientos con muchas partes del cuerpo, esto será ideal para el infante, ya que ayudará al conocimiento y toma de conciencia de su propio cuerpo, hablando de brazos, piernas, cabeza y tronco, para usarlo en su beneficio y su desplazamiento.

Asimismo, aumentará sus habilidades manuales y coordinación motriz general, la capacidad  de estirar y relajar partes de su cuerpo, lo que es un factor fundamental para el desarrollo del equilibrio, además de que ayudará a la inhibición de movimientos torpes.

Los ejercicios de coordinación de movimientos, tan característicos en las Artes Marciales, son básicos en el desarrollo del niño y favorecen la maduración de otros aspectos psicomotores. Más tarde ya como adolescente, el Arte Marcial le ayudará a sobrellevar las agresiones propias de la vida cotidiana.

 

 

Ver parte 1 http://goo.gl/2ODz9K

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