Se ha dicho que el Makiwara (kwongo, en coreano) es un Maestro Silencioso. No explica nada, pero uno comprende de manera inmediata cuando un golpe fue realizado incorrectamente. No cobra un centavo, pero el precio de la lecci贸n puede ser un nudillo despellejado.

Por Milton PeraltaCinto Blanco

Desde su inmovilidad, el Maestro silencioso se帽ala mis excesos y carencias, mis defectos t茅cnicos, mi actitud mental incorrecta. El Maestro silencioso tampoco tiene voz para elogiar mis aciertos. Si algo hice bien, era lo que deb铆a hacer.

El entrenamiento con el makiwara es una tarea delicada, precisa, que excluye gradualmente todo lo que no tenga que ver con eso. Sobre ese objeto externo proyecto, con cada impacto, toda mi interioridad. Convoco a mis pensamientos dispersos, mis emociones, mi biograf铆a personal. Todo cabe en mi pu帽o y lo lanzo contra el makiwara. Luego de miles de repeticiones a trav茅s de los a帽os, uno parece convertirse en el makiwara.

Es importante el enducecimiento de los nudillos o del canto de las manos. Pero como suele suceder en las Artes Marciales, lo importante no est谩 d贸nde uno cree. El desarrollo de callosidades o el fortalecimiento de los m煤sculos que intervienen en un golpe es una consecuencia de realizar repeticiones sobre el makiwara respetando los patrones t茅cnicos: contacto visual, rotaci贸n de cadera, relajaci贸n en el momento yin de contracci贸n, tensi贸n en el m铆nimo momento yang de expansi贸n mientras se realiza una aceleraci贸n en el final del recorrido, exhalaci贸n en el momento del impacto. Si s贸lo pienso en endurecer las manos, terminar茅 tenso, con una sensaci贸n de disgusto, dolorido, lento, sin potencia, lesionado y, de persistir un entrenamiento as铆, con graves consecuencias en articulaciones, m煤sculos y ligamentos.

El makiwara es un elemento que permite adquirir una vivencia intransferible: la noci贸n interna de un golpe. Uno comprende que la poca fuerza y la mucha fuerza siempre terminan en una mano dolorida; el makiwara no por silencioso deja de devolver los golpes.

Hay makiwaras hechos en una tabla con cierto grado de flexibilidad. Un golpe d茅bil provocar谩 un rebote de la mano; un golpe con fuerza excesiva, adem谩s de los riesgos para el practicante, podr铆a terminar con el makiwara partido. Estos dos extremos implican una actitud espiritual incorrecta, porque la cosa no se trata de derrotar a nadie ni de ser derrotado. Se trata de aprender.

En lo personal, muchos a帽os utilic茅 un makiwara r铆gido, con la superficie de impacto cubierta con soga. La rigidez del makiwara me obliga a una actitud flexible, controlando mi velocidad y potencia. No hay mucho margen de error. No se puede contraponer fuerza contra algo m谩s fuerte que uno.

Como en cada 铆tem de las Artes Marciales, el entrenamiento con el makiwara siempre empieza y termina con una reverencia. No es que el Maestro silencioso me la pida, pero no puedo dejar de agradecer a ese objeto inanimado el hecho de permitirme darle vida lanzando la m铆a contra 茅l.


Art铆culo publicado con autorizaci贸n del autor Milton Peralta, coordinador de Cinto Blanco, en Mar de Plata, Argentina. En la descripci贸n de su p谩gina de Facebook refiere que Cinto Blanco es 鈥渦na escuela independiente de Artes Marciales con una estructura horizontal sin graduaciones jer谩rquicas. No se trata de un deporte competitivo, sino de una pr谩ctica meditativa. La Misi贸n es la 鈥渄ifusi贸n de Cinto Blanco como camino de superaci贸n personal y herramienta de cambio social, mediante el entrenamiento f铆sico y la pr谩ctica de la filosof铆a de la No Violencia鈥.

Milton Peralta https://www.facebook.com/milton.peralta.75. Facebook Cinto Blanco. Foto Sendero Artes Marciales.

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