Lloró en su primer kumite (combate) competitivo de karate-do, hace 20 años aproximadamente. Sin embargo, la determinación y el sueño de ser Campeona del Mundo en el Camino de la Mano Vacía, llevó a Merillela Arreola Ferreyra a ser la primera mujer mexicana en ganar Medalla de Oro en los World Combat Games –  Juegos Mundiales de Combates, la máxima justa mundial donde se presenta la “crema y nata” de los deportes de contacto.

Forjada en el combate, Merillela Arreola ha logrado colgarse medallas mundiales de Karate-do (1ª parte)

Este recorrido ha sido de altas y bajas para la atleta que, comentó, hace dos décadas lanzó un decreto, una orden, para no dejarse vencer, ni por ella misma, para convertirse en Campeona Mundial.

Merillela Arreola, quien lleva 13 años en la Selección Mexicana de Karate, vive actualmente en Puebla donde inició su aprendizaje de karate con mayor dedicación y paciencia.

“Ha sido un proceso paulatino, pero como dice el maestro (Koichi Choda Watanabe): son pasos de tortuga, pero seguros. Tuve medalla juvenil  panamericana individual y por equipos y mis resultados más sobresalientes son Medalla de Oro en Centroamericanos en Adultos, Medalla de Oro Panamericana en adultos, Medalla de Bronce en Juegos Centroamericanos 2010, 5º lugar por equipos en el Campeonato Mundial por Equipos Francia 2012, Medalla de Oro en Juegos Mundiales de Combate Rusia 2013, y Medalla de Bronce en Juegos Panamericanos 2015… y otros”.

Entrevistada en el vestíbulo del Centro Nacional de Alto Rendimiento de la Comisión Nacional del Deporte y Cultura Física (CNAR-CONADE), Marillela Arreola platicó una pequeña parte estos “pasos” que inició gracias a su hermano.

“Inicie por seguir a mi hermano, quien es quien iba a entrar. Yo por seguirlo me metí y mi mamá nos preguntó hasta qué Cinta queríamos llegar, y como estábamos emocionados respondimos: hasta la cinta negra. Entonces, ella dijo que se iba a encarga que llegáramos hasta esa cinta, porque en casa siempre se manejó la filosofía que todo lo que empiezas debes terminarlo”.

“A la semana ya nos queríamos salir, pero mi mamá respondió: ‘ustedes dijeron que hasta cinta negra y hasta que me entreguen la cinta negra se pueden salir’. Hicimos muchas actividades. A veces era danza y karate, dibujo y karate, pintura y karate, incluso estuvimos en el Pentatlón Militarizado y karate. Siempre el karate presente”.

Al revivir esos momentos, la mirada de Merillela tomaron un brillo especial al recordar que su hermano llegó a cinta negra, compitió dos años y se retiró; pero ella decidió seguir, aun y cuando también ya había alcanzado su primer objetivo trazado al iniciar su camino, aún y cuando ya le habían costado lágrimas.

¿Por qué continuaste?

“Porque soy muy perfeccionista y me gusta trabajar sobre metas. La primera vez que  me hicieron competir me hicieron llorar y me dolió. Yo era de las niñas en el salón de clases que si la maestra le gritaba al niño de al lado yo me ponía a llorar. Era muy susceptible”.

Merillela Arreola Ferreyra, Copa Choda 2016.
Merillela Arreola Ferreyra, Copa Choda 2016.

“Cuando yo entré a Karate dije: yo voy a ser katista (practicante especializada en formas) a mí no me gustan los golpes, y luego me tocaba con niños y mi hermano me pegaba, entonces dije esto no es lo mío”.

“Cuando dividieron femenil y varonil gané, no fue tan fácil, pero tampoco tan pesado como con los hombres. Entonces dije: no pues, como que sí me gusta, y cuando llegue a mi primera competencia estatal me dijeron que podía ir a una competencia nacional, y eso implicaba viajar a otro estado, conocer otros lugares.

“Mis papás siempre me inculcaron ‘sueña, a qué lugares quieres ir, qué lugares quieres conocer, qué culturas te gustaría indagar’… y en ese entonces mi respuesta eran ‘las Siete Maravillas del Mundo’ y quería ir a todas… Era mucho de ‘sueña, visualízate y podrás lograr lo que te propongas'”.

Con estas visualizaciones y sueños, Merillela Arreola decidió trabajar para lograrlo.

“Cuando se dio la oportunidad de ir Michoacán y a Nuevo León, entonces fue: Wow ya puedo ir hasta allá y conocer. Y qué debo hacer, pues entrenar y échale ganas”.

Así arrancó, aunque no con los resultados que esperaba.

“Cuando llegué a competir me ganaron en la primera ronda y dije no. No me puedo permitir esto, tengo que entrenar más porque yo quiero ganar y quiero seguir  viajando. Debo entrenar más porque no me gusta perder”.

“Me costó dos años para hacerme de una medalla de bronce nacional. Luego me dijeron que podía competir en una Olimpiada Nacional, y dije, ‘bueno, pues le hecho ganas’ y en el siguiente Nacional quede en segundo lugar; clasifique en el regional en primer lugar y gané mi primera Olimpiada Nacional. En ese entonces se manejaba ranking, y ahí me dijeron que iba en primer lugar, por lo tanto, podría ir a participar a un internacional en Trinidad y Tobago. ¡Por fin! ¡Un torneo internacional, viajar en avión a conocer otro país, claro que quiero ir!”.

Merillela Arreola Ferreyra, Copa Choda 2016.
Merillela Arreola Ferreyra, Copa Choda 2016.

Pero no fue tan fácil, ya que en el último torneo selectivo perdió, y con ello, se fueron todos sus puntos, aunque quedó en segundo lugar, y aunque podría haber ido, decidió que no lo haría, lo que podría parecer que era a causa de un sentimiento negativo. No fue así.

“Dije: hasta que esté en el primer lugar, voy a ir a la Selección, por lo que voy a entrenar más fuerte para que me paguen todos mis viáticos. Me costó dos años para clasificarme en primer  lugar e irme a Juegos Panamericanos en 2013 en Canadá”.

“Este fue mi primer panamericano y me dijeron que si quedaba en primer lugar podría ir al mundial a Grecia. Pero perdí. No me gusta perder, pero ocurrió y con ello la oportunidad de ir al mundial”.

“Entonces dije: quiero ser Campeona Mundial, Campeona Panamericana, Quiero ser una Campeona… ahí fue donde empecé a meterme en la cabeza que sería Campeona Mundial y empecé a trabajar fuerte”.

Continuará…

 

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