Un pequeño salón y el patio de un modesto centro cultural en Chimalhuacán, Estado de México, son las áreas de práctica de un grupo de wushu que ha destacado notoriamente gracias a sus entrenamientos de alto nivel, mismos que los llevaron a ganar seis medallas de oro en los pasados Juegos Nacionales Populares (JNP).

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Este grupo con el que la entidad mexiquense obtuvo el primer lugar de Artes Marciales (wushu) en los JNP 2016, es el de Panteras Negras Wushu, encabezado por la maestra Paola Moreno Salazar, quien durante los siete días de la semana está presente en el Centro Cultural “Cristina Pacheco”, también conocida como Escuela de Bellas Artes de Chimalhuacán 1.

El día de la visita se trató de un entrenamiento cotidiano, donde, a las 11 en punto de la mañana, niñas y niños desde 4 años de edad, así como adolecentes y algunos adultos, ya se encontraban listos para iniciar la sesión dominical.

La mayoría viste uniforme negro con motivos dorados para la clase de formas, mienta que otros usan ropa adecuada para la sesión de sanda o combate.

Muchos llegaron acompañados de sus mamá, quienes se quedan en silencio a la entrada del salón para observar a sus hijos integrarse al grupo que, en cuestión de segundos, se alista para el saludo formal y seguir las indicaciones de su profesora, con lo que da inicio a los primeros ejercicios.

Así arrancó el calentamiento para una clase de casi 4 horas, en la cual se integró el profesor originario de Cuba, Jordy Luis Durán Pérez, quien es el encargado de otra parte del entrenamiento, el cual realiza con base a un programa establecido en cualidades y capacidades de cada uno de los practicantes.

A lo largo del entrenamiento, sorprende la concentración y dedicación que cada uno de los niños, niñas, jóvenes y adultos pone en su entrenamiento, y donde en cada ejercicio que requiere más esfuerzo, aprovechas para animar a gritos a sus compañeros.

Al igual que en la clase, a la cabeza de las vivas y porras esta la maestra Paola Moreno, quien va de un lado a otro para corregir y ayudar a sus alumnos en cada ejercicio.

“La mayoría de los que están entrenando son parte de nuestra selección. Este día toca técnica de sables y detalles en formas, además de pateo y golpeo en equipo, así como rutinas y pelea”.

“Fuimos parte de la pasada selección del Estado de México que fue a los Juegos Nacionales Populares, donde siete de los chicos que fueron ganaron seis medallas de oro. Esto nos llenó de orgullo a todos, porque fueron logros con base al trabajo que hacemos”.

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Cuidados y exigencias para desarrollar capacidades

Estas medallas rebasaron a las tres de oro y una de plata que el grupo Panteras Negras de Wushu de Chimalhuacán ganó el año pasado en los JNP.

Este éxito, comentó la maestra, es el resultado de entrenar de lunes a domingo, en clases de hasta cinco horas.

“En una clase se da acondicionamiento físico, rutinas, formas con armas, combate y resistencia”.

Pero no solamente se trata de ejercicio y rutinas, ya que, como la profesora Paola lo indicó, además se trabaja con las mamás y papás de los alumnos.

“A cada alumno se le da un cuidado, donde se incluye su alimentación e hidratación, además de la exigencia de un certificado médico”.

Está estrictamente prohibido que lleguen sin comer, así como el que se alimenten con refrescos, o ‘chucherias’ y golosinas, si nos enteramos no se les da la clase de lunes a domingo; se les bajan los días de entrenamiento para no exponerlos, porque tenemos la visión de preparar practicantes de alto rendimiento”.

Los padres de familia están contentos, comentó, están a gusto por los resultados que ven en sus hijos; además, ellos los traen puntuales, no faltan a clases, por eso nunca se suspenden, a menos que sea por una competencia o alguna actividad”.

“Como maestra soy muy estricta. Mis alumnos han entendido que no soy su mamá, soy su profesora y aquí se viene a entrenar; y si están aquí, es porque tiene capacidades para desarrollarlas”.

Hablar de sus alumnos y los éxitos que han ganado emociona a la maestra Paola, quien con un nudo en la garganta, recuerda sus inicios en este lugar.

“Llevo 26 años dando clase en el Centro Cultural de Chimalhuacán, me prestan las instalaciones para dar clase, ahora está bonito, antes era en el terreno casi baldío, estábamos sobre la tierra, sin cemento, pero así entrenábamos con gusto y mucho corazón”.

Estoy muy orgullosa de mis alumnos. Trabajamos con lo que tenemos y para mí eso es un orgullo. Lo que mis niños han logrado, es algo de ver para creer. Agradezco lo que los papás y mamás que hacen esto por sus hijos”.

El resultado de estos años de dedicación, en los que ha sido apoyada por su hijo y otros familiares  ya comenzaron y ella lo sabe, por eso, cada clase tiene el reto de mejorar a la anterior.

El reto es que el año que venga ganemos el doble de medallas de oro para Chimalhuacán”.

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Cambios esenciales que dan sorpresas

En este equipo, también está el profesor Jordy Luis Durán Pérez, originario de Cuba, y quien es el encargado de aplicar sus conocimientos en Ciencias Deportivas para las clases del grupo de combate o sanda de Panteras Negras Wushu.

El maestro que es egresado de la Universidad de Ciencias de la Cultura Física y del Deporte Manuel Fajardo, de La Habana, y al ser cuestionado de su primer pensamiento cuando vio a los niños, confesó haber tenido dudas sobre los resultados que se podrían lograr y el tiempo que tardarían en darse. Sin embargo, se llevó una sorpresa.

“Para mi sorpresa, los resultados se vieron muy rápido. Nunca pensé que mi trabajo fuera a ser tan efectivo y diera resultados en tan poco tiempo, y ahora eso se vio mejor en Juegos Nacionales Populares”.

“Al principio fue complicado, porque tenían otra metodología de trabajo, pero poco a poco se amoldaron, ahora trabajamos con una planificación y macro-ciclos de acuerdo a cada niño”.

“Otro factor importante, es que aprovechamos que en México hay diferentes tipos de climas en lugares cercanos, lo que nos ha facilitado ir a entrenar a esos sitios, donde todos se adaptan muy rápido y han asimilado la carga de trabajo y muy bien”.

En cuanto a los dilemas que enfrento para llegar al nivel similar al de un atleta de alto rendimiento, el profesor Jordy sonríe y tras mirar al cielo, afirma sin pensarlo dos veces: la cultura alimenticia.

Los problemas más duros fueron cambiar la cultura de alimentación. Aquí se consumen muchos refrescos, excesos de carnes y grasas, lo que afecta mucho a los niños desde su desarrollo, y esto se refleja de inmediato en la elasticidad, algo sumamente importante para wushu y sanda”.

Por este motivo, lo principal fue combatir esta situación, para lo cual se hizo un plan nutricional para cada niño, de acuerdo a su estado y tipo de entrenamiento, lo cual fue también un trabajo con sus familias para alcanzar un mejor resultado que ya se ven

Ahora el potencial está muy bueno y se ven resultados. gracia al esfuerzo de todos el tipo de entrenamiento es similar al de un equipo de alto rendimiento”.

“Me gusta trabajar en Chimalhuacán, porque estos chicos tienen mucho potencial, y ellos son como mis hermanos, mis hijos mis amigos”.

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Amor de familia, parte esencial del equipo

En elemento muy importante en Panteras Negras Wushu de Chimalhuacán, con el cual ninguna medallas o avances de cada uno de estos atletas sería posible han sido sus familiares, principalmente las mamás y papás que cumplen su parte seriamente.

Una de ellas, es la señora Estela Albarrán Sánchez, mamá de Elena, subcampeona 2015 y campeona 2016 de JNP, así como de Valeria quien ha obtenido varios primeros lugares y diferentes reconocimientos.

“Como mamá, yo las demás también vivimos los cansancios, desvelos, el trabajos y esfuerzo de cada una de mis hijas, y hasta de los maestros.

Y al igual que sus hijas y un buen atleta, este mismos esfuerzo ha tenido sus recompensas al verlas arriba del podio, tal como ocurrió en los pasadas competencias de los JNP en el estado de Morelos.

“Hice hasta lo imposible para alcanzarlas desde Chimalhuacán hasta Oaxtepec porque sabía que iban a la final. Estuve en su pelea final, lloré de emoción… me siento orgullosa de mis hijas, gracias a los apoyos de varias partes, no cambiaría esto por otra actividad”.

“Llevamos cinco años aquí. No me he cansado, las acompaño día a día, las apoyo para que se sientan capaces de salir adelante en su desempeño, en sus retos y logros que cada día realizan y ahí están los resultados”.

“Me escapo de mi trabajo de tablajera para supervisar a su hija, me doy mis escapaditas para estar ‘al pie del cañón con ellas’.

Otra de ellas, es Sandra Fuentes Hernández, mamá de Kevin, quien luego de ser un niño callado e inseguro, ahora le gusta destacar en cada entrenamiento y competencia.

“Desde chico quería kung-fu. Lo traemos desde hace 4 años, ya fue tres veces seleccionado y ha traído medallas de oro, además de que ya ha ido a competir a Chiapas, Aguascalientes y otras partes”.

“Siento bonito, mucho orgullo porque le echa ganas en su entrenamiento, al igual en la escuela. Además, varios integrantes de la familia nos juntamos para echarle porras… Es un esfuerzo de todos”.

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