EntrenamientoLas artes marciales aportan a las niñas y niños una formación física y mental que difícilmente podrían tener en otras actividades deportivas o recreativas, y que en un futuro serán importantes para forjarles valores cívicos, morales y éticos para salir adelante en la vida.

Lo anterior fue señalado por un par de padres de familia de infantes de la organización Jitte Karate Do, y quienes platicaron acerca de su gran decisión de que sus hijos aprendieran una disciplina marcial, y lo que representa para ellos el que sus pequeños estén preparándose para un gran torneo como el 8º Campeonato Internacional de esta organizFamilia Olmosación.

En el caso del señor Omar Olmos, quien lleva a su hija e hijo a cada entrenamiento, esta decisión fue de gran importancia para él y su esposa, pues se trató de la responsabilidad de ver por del desarrollo de lo que más aman en su vida.

“Desde chiquitos los metimos aquí porque consideramos que es muy importante, porque les da disciplina y formación, se vuelvan personas responsables, y al mismo tiempo, les da un acondicionamiento físico adecuado”.

“Preferimos artes marciales a otro deporte porque les da mucha formación cívica y moral, y eso les ayudará en su vida, porque deseamos que crezcan con esos valores que no encontraran en otras actividades”.

Respecto al tema de qué siente, como papá, el ver el desarrollo de su hija e hijo desarrollarse en un arte marcial, y estar listos para participar en el 8º Campeonato Internacional Jitte Karate Do 2015, Omar Olmos afirmó sin dudar:

“Es un orgullo que los dos estén contentos y emocionados por competir. Y yo me siento confiado de que tienen las herramientas necesarias, porque los veo alegres, tranquilos y seguros”.

Para reafirmar lo dicho, su hija María Fernanda -quien durante la charla no se apartó de su papá-, comento alegre y risueña sentirse contenta y feliz de ir a un torneo, porque “mis papás estarán viendo mis combates; y si gano, me dará felicidad y si pierdo, pues tristeza o enojo, pero se me quita, porque me digo a mí misma que me calme, porque en la otra competencia sé que voy a ganar”.

Y aunque por cuestiones de tiempo, y por el momento Omar Olmos no ha comenzado a entrenar al lado de su hija e hijos, éste es un compromiso que está próximo a cumplir para integrarse a las clases de sus péqueños.

IMG_7931Fabio Godoy, de 8 años de edad, es otro de los niños que acude a entrenar y quien no se hace a la idea de practicar otra actividad, pues “siempre me ha gustado el karate-do por sus patadas, porque me muevo y voy a competencias aunque gane o pierda, pero me gusta más ganar y por eso entreno más”.

Junto a él, su mamá Yolanda Muedano Ojeda, comentó que cuando su hijo tenía 4 años, le buscó una actividad “donde pudiera desarrollar su coordinación psicomotriz, tener mayor seguridad. Ahora, al verlo cómo se ha desarrollado, me hace sentir satisfecha de que hice una buena elección y que a él le gusta”.

La madre de familia, quien para ponerle el ejemplo a su hijo terminó por ser parte del grupo de entrenamiento, afirmó decidió llevar a su hijo a los 4 años y medio a la escuela Jiitte Karate Do, y desde entonces “lo he visto con mayor seguridad, con mucha coordinación, más sociable, y hasta firmeza al estar parado en grupos de la escuela para participar en público y maestros… como si estuviera en un torneo”.

“Ahora se prepara para el 8º Campeonato Internacional Jitte Karate Do; va a ser otra vez que lo veo competir y el hecho de verlo entrenar, que va competir a pues sí da nervios como mamá, pero lo veo seguro y eso también me da seguridad”.

De acuerdo a Yolanda Muedano, esta misma seguridad que su hijo ha aprendido en su dojo, es la que demuestra Entrenamientoentre sus compañeros de la escuela, por lo que se demuestra que es errónea la idea de que un niño que entrena artes marciales se vuelve violento y agresivo.

“Es todo lo contrario, les ayuda mucho a diferenciar entre lo que es o no correcto, porque sienten  y comprenden a los demás, a sus amigos, compañeros y gente que le rodea. En caso necesario, él sabe en qué momento puede y debe defenderse y hasta qué punto puede hacerlo”.

“El traer a mi hijo a entrenar artes marciales a la escuela Jitte Karate Do, ha sido lo mejor que pude haber hecho, porque he visto a mi hijo crecer con disciplina, respeto y valores que le serán muy importantes para toda su vida. Fue un decisión que valió más que el oro”.

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