Uniformes pulcramente blancos, disciplina y gran atención por seguir cada indicación de su Sensei, caracterizan a este grupo de niños y niñas que han iniciado una vida de autoconocimiento, superación y logros gracias al karate-do en Casa de las Mercedes, donde encontraron , luego de encontrar refugio en Casa de las Mercedes, tras haber sido víctimas de abusos y agresiones.

Ángela González Colimoro, es la directora operativa de esta Institución de Asistencia Privada (I.A.P.), quien además asume la posición de ‘mamá regañona y vigilante’ para estar al pendiente de todo lo que se desarrolla dentro del albergue.

“Casa de las Mercedes es una institución que brinda atención y cuidados a bebés, niñas, y adolescentes en situación de vulnerabilidad que han sido víctimas de abusos, explotación maltrato, abandono o algún tipo de problemática familiar”.

“El proyecto de meter karate surgió a través de la institución ‘Solo por Ayudar’ que colabora con nosotros, a través de la directora María Porfirio, y quien presentó a los maestros con la intensión de que tuvieran una actividad dentro del lugar”.

“Honestamente, tenía mis dudas. No me imaginaba que esto se pudiera lograr con el karate”.

“¿Te puedes imaginar que niñas con estas problemáticas, que de repente son inestables o apáticas y que tienen muchas actividades en las que participan y se desaniman, pudieran interesarse en lo que yo veía solo como una actividad física?”.

“Los maestros y sus esposas han encontrado la manera de motivarlas y que sean constantes. El desarrollo ha permitido que las niñas no los vean como una actividad más, sino como un estilo de vida, donde se deben tener reglas y normas”.

La sonrisa y alegría de González Colimoro refuerzan la satisfacción y orgullo que siente de todas las niñas y de los mismos maestros por lo que se ha logrado, y que va más allá de una actividad, pues como ella misma lo afirmó, han cambiado sus vidas y formado una familia de karate de la que todos forman parte.

“Estoy como ellas, muy animada. Se ve el amor. Los quieren mucho, pero dentro de la clase no son como sus ‘cuates’. Fuera de la clase, al término de un torneo, son como una familia de karate, donde se les respeta y se les quiere, ellas los han aceptado dentro de su mundo”.

“Ellas han cambiado su estilo de vida, se han hecho más organizadas, en casi todas se han visto estos cambios”.

“En 18 años de trabajar en Casa de las Mercedes, el karate es la única actividad que termina y ellas lo practican al final o entre semana; sin que nadie se los pida, por su misma iniciativa, para mejorar, es muestra de que están muy motivadas y emocionadas”.

Entrenar para forjar sueños

Se podría pensar que por el tipo de lugar el ambiente estaría con algún tipo de agresividad. Nada de esto. Por el contrario, al entrar cuando la clase ya había iniciado, la sensación es similar a la de un dojo o área de entrenamiento, donde el tatami es el mismo patio, pero que en caso de lluvia se cambia por un salón.

La más pequeña del grupo es una niña de tres años; solamente tres de ellas ya cumplieron la mayoría de edad y son las encargadas de poner el ejemplo de tenacidad a las demás, y con quienes forman parte del equipo de competidoras de Casa de las Mercedes que ha comenzado a destacar en diferentes torneos a los que han asistido.

El día de la visita, su Sensei Ricardo González Guerrero, Cinta Negra 6º Dan karate-do Shotokan, estaba sonriente y concentrado en la clase que todo el grupo de más de 20 alumnas seguía atentamente, a pesar de que en ese momento entraban y salían personas de la institución.

Desde junio de 2015,  el maestro ha estado a cargo de lo que inició como un proyecto de labor social de seis meses, al lado de Sensei Moisés Curiel, 2º Dan en los estilos de karate-do Shotokan, Uechi Ryu y Shudokan, y con el apoyo voluntario de Sensei Samira Fernández, 1er Dan Shotokan.

“Llegamos Casa de las Mercedes gracias a la propuesta para hacer un servicio social y Decidimos compartir este bello arte del karate-do, porque quisimos compartir y que vivan los beneficios que nosotros hemos obtenido”.

No era una labor fácil, ya que se debía considerar el espacio físico, las reglas del lugar, tiempos de clase y, sobre todo, el que las principiantes tuvieran el interés para permanecer en una clase completa, disciplinadas, bajo determinados enfoques y responsabilidades que implica este tipo de enseñanza.

“Tratamos de introducir y enseñar muchísimo lo que es el ‘Do’, el camino o sendero de la superación personal; formalmente entrenamos solamente un día, pero tratamos de hacer otras actividades, dejarles su tarea”.

“Entre todo esto, lo fundamental es transmitir valores, especialmente el respeto hacia uno mismo y los demás”.

“También nos enfocamos a las competencias para fomentar el deseo de ganar un trofeo gracias a su esfuerzo, o incluso si pierden, que sepan que siempre se debe seguir adelante para lograr muchas cosas”.

Estos aspectos han marcado al grupo de karate-do de Casas de las Mercedes que se ha hecho notar en diferentes competencias por su empeño y con lo que todo el equipo se ha motivado, a tal grado, que ya iniciaron la preparación para que al menos un par de jóvenes vaya a una competencia de gran nivel fuera de México.

“Estamos trabajando para formar un equipo con el que podamos irnos a competir a Japón, incluso que algún día puedan llegar a Selección Nacional… ¿o porque no?, ahora que el karate ha sido aceptado en Juegos Olímpicos, pensar en esa meta”.

“Al inicio veníamos un poco escépticos cómo resultaría el proyecto. Pero, de empezar desde cero, ya hemos avanzando satisfactoriamente, y con ello esperamos llevar a dos de las chicas a un campeonato que se va a realizar en Japón y que vivan la experiencia de un evento de ese nivel”.

Estos sueños y objetivos, no han sido fáciles, pero siguen adelante gracias al apoyo de las respectivas esposas, familiares y amigos de los maestros, con lo cual todos han visto crecer a su mismo círculo familiar.

Familia de karate-do

Mientras Sensei Ricardo platicaba lo anterior, comenzó a caer una ligera lluvia, por lo que de inmediato se dio la orden para pasar a un salón para seguir la clase, momento que las niñas aprovecharon para correr alegres a abrazar a su maestro, estrecharlo con afecto e ir a cumplir la indicación.

El mismo sentimiento fue expresado con la llegada de Sensei Moisés Curiel, quien comparte la responsabilidad del grupo de karate-do Casa de las Mercedes.

“Ya cumplimos más de un año en Casa de las Mercedes. Era un proyecto de seis meses, donde teníamos la incertidumbre si las niñas se sentirían bien, si les serviría o si se podría cambiar su vida”.

“Afortunadamente, hemos continuado. Con el apoyo de varios compañeros del Club Mundet lo hemos extendido, no sé por cuanto tiempo porque hay que cubrir varios costos, pero seguiremos con esos apoyos, o con recursos de nosotros mismos, para pagar uniformes, cuotas de torneos y otros gastos que se dan”.

“Más allá de ganar o no un torneo –algo que les agrada mucho a las niñas–, el objetivo es que crezcan en un ambiente donde vean otras dimensiones de vida, que las haga creer y tener seguridad para que puedan ser mejores personas… que conozcan esa nobleza que da el karate y que les cambie su vida”.

“Ha sido sorprendente. Han ido a varios torneos, tanto en la Ciudad de México, como en los estados de México, Oaxaca, Morelos, entre otros donde han ganado reconocimientos, medallas y trofeos”.

“Gracias al empeño de las niñas, hemos traído a maestros reconocidos de diferentes estilos para que les den clase sus vacaciones”.

“Han estado los maestros Izami Shiroma, de Nueva York; Raymond Richards, quien actualmente está en Japón, y a Juan Manuel Mondragón, todos de la Japan Karate Association (JKA), así como al maestro Zukeran Heianna del estilo Uechi Ryu, entre otros que han visto el coraje y empeño de todas las niñas”.

“Eso las ha motivado muchísimo, y hace que se entreguen en cada entrenamiento con pasión por superarse, algo que ha creado un ambiente muy especial para todos. Ellas mismas dicen: me siento en familia, en una familia de karate”.

“Son niñas en las que se ven las ganas de querer demostrarse que pueden ser grandes personas, grandes niñas, grandes mujeres, que son  capaces de hacer todo”.

Sensei Moisés recuerda, de manera especial un momento en que, luego de las emociones de un torneo, a la hora de comer, una de las chicas pidió tomarse una fotografía en grupo, y entonces comentar:

“A veces la vida es oscura, todo se pone negro y sientes que te empujan. Y de repente, ves un brillito de luz… Hay gente buena que trata de sacarte adelante, y eso es lo que vale para mí”.

Cambiando el camino de la vida en Casa las Mercedes

Isabel es una de las tres mayores de edad del grupo quien aseguró que, para ella, cada clase es única.

“Saco todo el estrés o el enojo que tengo, que me aguanto”.

Como ella, Teresa no duda en platicar lo que vive en cada clase y toreo a los que ha ido.

El karate me ha servido para desenvolverme no solo en el aspecto físico, sino en el emocional, me ha ayudado a poder enfrentar mis miedos, uno de ellos es hablar en público”.

“Creo que cuando estás en el dojo o la competencia es cuando precisamente todo el mundo te observa, pero aprendes a que no importa nadie en ese momento más que tú y tu contrincante, sé que debo dar lo mejor, debo dar siempre lo mejor de mí”.

“En la primera competencia me equivoqué, no hice bien la kata, me dio mucha pena, me sentí triste, me dolieron las piernas y la cabeza, pero con el tiempo se me pasó. En el segundo torneo fui a combate en el primero y segundo mejoré, en el tercero perdí, pero igual aprendí, porque no le llamaría perder, sino adquirir una experiencia”.

“Nunca me imaginé cual era la magnitud y todo lo que abarcaba el karate. Yo veía simplemente los golpes y movimientos y ya; pero el tener seguridad es mucho más que de lo que yo esperaba. Es de lo grandioso que da el karate. El poder creer que realmente soy capaz y el poder dar lo mejor de mí; sin dudarlo, sin pensar en los demás solo en dar  lo mejor de mí”.

Alegre, su compañera Rosalba cuenta que al inicio tuvo la idea de solo se trababa de pegar y hacer movimientos, una idea que ha cambiado.

“Al estar bien dentro del karate me doy cuenta que es mucho más. Me doy cuenta que sirve para desestrezarme, para conocerme a mí misma, para enfrentar cuestiones allá afuera, y que antes no sabía cómo enfrentar”.

“En mi primer torneo entré a kata y kumite, me dio mucho miedo, tristeza, muchos sentimientos, pero me fue bien porque me quedé con el segundo lugar. No sabía cómo era un torneo, no sabía que ahí se puede sacar lo mejor de mí, donde estas frente a una persona donde tienes que utilizar el karate con disciplina, sin lastimar, no se tiene que ser mal intencionado o tramposo”.

“Yo lo veo como algo muy importante en vida. Yo era una mujer muy temerosa, pero ahora me he dado más seguridad y sé que estoy preparada para enfrentar varias cosas allá afuera”.

“Me gustaría aprender mucho para poderlo enseñar, porque ayuda a sobresalir como persona, te ayuda a muchas cosas sentimentales y emocionales, da motivación para tu vida diaria, tu trabajo tu escuela, tu vida. Quiero dar las gracias a las personas que nos han enseñado este nuevo estilo de vida”.

2 Comentarios

  1. Felicitaciones a cada uno de los maestros y sus familias que han hecho posible que las niñas y jóvenes de Casa de las Mercedes, IAP encuentren en la disciplina tan completa del Karate, un camino de autoconocimiento, reconocimiento de emociones y un estilo de vida alternativo y sumamente enriquecedor. Ayúdate a Dar, A. C. y su directora María Porfiria Díaz, celebramos que Casa de las Mercedes, IAP nos hayan permitido incorporar la actividad.

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